Análisis
La segunda guacamaya
Claudia Macero volvió y dijo que nadie le preguntó nada al entrar. El chavismo lo usó de inmediato. Pero los siete intentos de María Corina cuentan otra cosa: ninguno se cayó en Venezuela.

Claudia Macero aterrizó el domingo en la noche en Maiquetía. Es la jefa de prensa de María Corina Machado y llevaba más de un año fuera del país.
Al bajar del avión le preguntaron cómo había sido la entrada.
Dijo que nadie le preguntó nada.
"¿Y ENTONCES DÓNDE ESTÁ LA DICTADURA?"
Esa respuesta le dio munición al chavismo en cuestión de horas, y el argumento suena lógico:
«Macero dijo que llegó normal, que nadie le preguntó nada. ¿Y entonces? ¿No que el régimen no dejaba entrar a María Corina? ¿No que había una dictadura terrible?»
Si te lo montan así, cuesta responder. Salvo que mires los datos.
SIETE INTENTOS
El 22 de septiembre, el diario español ABC publicó la reconstrucción completa. Desde que Machado salió clandestina del país en diciembre para recibir el Nobel, ha intentado volver siete veces. Dónde se cayó cada una:
- 26 de junio. Avión privado desde Virginia a Curazao. Con el avión ya en vuelo, el piloto recibe orden de devolverse. A la compañía le había llegado una comunicación estadounidense.
- 28 de junio. Vuelo comercial de Copa desde Panamá. A la aerolínea le advierten desde Venezuela que llevarla podía costarle sus permisos para operar en el país.
- Dos intentos más. Uno por tierra, otro combinando rutas. Su equipo pidió reserva: piensan volver a usarlos.
- 21 de septiembre. Por mar desde Panamá. Una embarcación pequeña, el Canal, dos días de navegación. Horas antes de zarpar, la empresa cancela por una avería en dos cilindros de un motor.
- 22 de septiembre. Avión a Aruba. Objeción administrativa sobre si el vuelo era privado o comercial.
- 22 de septiembre, otra vez. Curazao, Bonaire, Aruba. No autorizaron ningún aterrizaje.
Los tres últimos, en menos de 24 horas.
NINGUNO SE CAYÓ EN VENEZUELA
Vuelve a leer la lista y fíjate dónde murió cada intento.
En el aire sobre el Caribe. En un mostrador de Panamá. En una oficina que decide qué avión aterriza en Aruba. En un motor que se dañó la noche antes.
Ninguno en un aeropuerto venezolano. Ni uno.
Por eso el jefe negociador del chavismo, Jorge Rodríguez, pudo decir el viernes con cara seria que las autoridades venezolanas no están impidiendo nada. Y técnicamente no miente.
Para impedirte entrar a tu país no hace falta pararte en la puerta. Basta con que nadie te venda el pasaje.
Un abogado de derechos humanos le puso el nombre esta semana: destierro de facto.
LAS GUACAMAYAS
Ahora, quién llegó.
Marzo de 2024. La Fiscalía dicta órdenes de arresto contra el equipo de campaña de Machado por traición a la patria y conspiración. Seis se asilan en la residencia de la Embajada de Argentina en Caracas. Macero es una. También Omar González. También Humberto Villalobos, el coordinador electoral del que hemos hablado aquí.
Pasaron más de un año encerrados. Omar lo contó así cuando volvió:
«Año y medio confinado en la embajada, en condiciones infrahumanas. Luego, rescatado en una operación sin precedentes.»
En mayo de 2025 Estados Unidos los sacó del país. El secretario de Estado los llamó rehenes.
Vente les dice guacamayas. Omar volvió el 28 de agosto: la primera. Macero volvió anteanoche: la segunda.
"ESTOY ABRIENDO CAMINOS"
Eso dijo ella en el aeropuerto, y describe exactamente lo que está pasando.
No están volviendo todos juntos. Están volviendo de a uno. Cada uno que entra mide hasta dónde se puede llegar sin que pase nada, y el siguiente entra sabiendo un poco más.
Es una prueba de resistencia hecha con personas. La hacen ellos, con su propio pellejo, sin ninguna garantía escrita de que al próximo no lo agarren.
Hay quien dice que esto solo pasa porque hubo un arreglo por detrás. Vente lo niega. Ninguna de las dos versiones se puede probar hoy, y no te voy a vender la que me convenga.
Lo que sí se puede medir es lo que ella vino a pedir.
LO QUE VINO A PEDIR
No vino a celebrar. Vino con una sola frase, y la repitió toda la noche:
«Dejen que llegue María Corina, que compitan, vamos a hacer elecciones, pongan la fecha.»
Ese mismo fin de semana, Delcy Rodríguez habló ante la Asamblea General de la ONU y dijo que en Venezuela habrá elecciones. Sin fecha.
Ahí está el país entero en dos escenas: una funcionaria diciéndole al mundo que algún día se vota, y una periodista recién aterrizada pidiendo que digan qué día.
VOLVER NO ES EL LOGRO
Que Macero haya podido entrar no es la buena noticia. Es la medida de lo mal que estamos: nos emociona que una venezolana pueda pisar Venezuela.
Y mientras eso dependa de que a una aerolínea no le llegue una llamada, no hay derecho. Hay permiso. Y el permiso siempre lo da alguien.
Un país donde volver a tu casa es una hazaña no está en transición. Está negociando cuánto tarda.
¿Le sirve a alguien? Pásaselo.
https://soypapucho.com/analisis/la-segunda-guacamaya
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